domingo, 22 de marzo de 2009

"En mi casa no hay nada prohibido, pero no vayas a enamorarte.
Con el alba tendrás que marcharte para no volver. Olvidando que me has conocido, que una vez estuviste en mi cama.
Hay caprichos de amor que una dama no debe tener."
..Volví al bar a la noche siguiente, a brindar con su silla vacía. Me pedí una cerveza bien fría y entonces no sé si soñé o era suya la ardiente voz que me iba diciendo al oído:
"Me moría de ganas, querido,
de verte otra vez."

No hay comentarios: